Phubbing: qué es y cómo el celular afecta nuestras relaciones.| Benita Méndez.
- Dra. Benita Méndez
- 11 sept 2017
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 11 mar
La tecnología definitivamente ha traído muchos beneficios a nuestras vidas. Hoy tenemos algo que hace apenas unas décadas era impensable: información disponible las 24 horas del día, prácticamente en la palma de nuestra mano. Nuestro teléfono celular se ha convertido en una herramienta poderosa para aprender, trabajar, comunicarnos y mantenernos conectados.
Pero quiero hacerte una pregunta muy sencilla.
¿Alguna vez has estado hablando con alguien y, de repente, esa persona mira su teléfono mientras tú sigues hablando?

Tal vez fue tu pareja.
Tal vez uno de tus hijos.
Tal vez un amigo.
O quizá incluso tú mismo lo has hecho sin darte cuenta.
La otra persona está ahí… pero su atención no está ahí.
Y uno se queda con esa sensación incómoda de estar siendo ignorado.
Pues bien, ese comportamiento tiene un nombre. Se llama phubbing.
El término viene de la combinación de dos palabras en inglés: phone (teléfono) y snubbing (ignorar o despreciar). En pocas palabras, phubbing es ignorar a la persona que está frente a nosotros porque estamos mirando el teléfono.
Puede parecer algo pequeño, incluso algo normal en estos tiempos. Pero desde la psicología del comportamiento sabemos que este gesto tiene efectos más profundos de lo que imaginamos.
Lo que pasa emocionalmente cuando alguien nos hace phubbing.
Cuando hablamos con alguien, no solo estamos intercambiando palabras.
También estamos intercambiando:
atención.
miradas.
gestos.
señales de escucha.
validación emocional.
Nuestro cerebro está constantemente leyendo esas señales para saber si somos importantes para la otra persona en ese momento.
Cuando alguien mira su teléfono mientras hablamos, el cerebro muchas veces interpreta ese gesto como una pequeña forma de rechazo.
No porque la otra persona quiera rechazarnos, sino porque el mensaje que percibimos es algo como:
“Hay algo más importante que esta conversación.”
Y aunque no lo digamos en voz alta, emocionalmente se siente.
Cuando este tipo de situaciones se repite muchas veces, puede empezar a generar:
frustración.
sensación de ser ignorado.
distancia emocional.
conflictos en la pareja o en la familia.
Es como si la presencia física siguiera ahí… pero la conexión emocional se debilitara.
Lo que está pasando en el cerebro.
Ahora viene la parte interesante.
Muchas veces el phubbing no ocurre por mala educación, sino porque el cerebro ha desarrollado un hábito muy fuerte alrededor del teléfono.
Las aplicaciones, las redes sociales y las notificaciones están diseñadas para activar un sistema del cerebro llamado sistema de recompensa dopaminérgico..
La dopamina es una sustancia química que el cerebro libera cuando anticipa algo agradable.
Cada vez que vemos:
una notificación.
un mensaje.
un “like”.
una actualización.
el cerebro recibe una pequeña recompensa.
El problema es que estas recompensas son impredecibles.
A veces hay algo interesante.A veces no.
Y justamente esa incertidumbre es lo que hace que el cerebro quiera revisar el teléfono una y otra vez.
Con el tiempo, el hábito se vuelve automático. Muchas personas revisan su teléfono sin siquiera darse cuenta de que lo están haciendo.
Por eso vemos escenas como esta todos los días:
dos personas hablando…y una de ellas revisa el teléfono cada pocos minutos.
Phubbing: qué es y cómo afecta nuestras relaciones.
Donde más impacto tiene este fenómeno es dentro del hogar.
Los niños y adolescentes aprenden cómo funcionan las relaciones observando a los adultos.
Cuando un niño intenta hablar con un adulto que está constantemente mirando su teléfono, su cerebro puede interpretar algo como:
“Lo que tengo que decir no es tan importante.”
Y poco a poco ocurre algo curioso.
Los padres dicen: “Mi hijo ya no habla conmigo.”
Pero el hijo puede estar pensando: “Cuando intento hablar, no me escuchan.”
No es que falte amor.
Muchas veces lo que falta es presencia real.
Estar juntos… pero no conectados.
Vivimos en una época muy particular de la historia humana.
Podemos estar en la misma mesa, en la misma sala o en el mismo carro… y al mismo tiempo cada persona está en un mundo digital diferente.
Uno en redes sociales.Otro viendo videos.Otro respondiendo mensajes.Otro jugando.
La familia sigue físicamente junta.
Pero la atención está fragmentada.
Recuperar la atención es recuperar la conexión.
La solución no es demonizar la tecnología. El teléfono es una herramienta extraordinaria.
El verdadero desafío es volver a poner a las personas por encima de las pantallas.
A veces pequeños cambios hacen una gran diferencia:
dejar el teléfono durante las comidas
mirar a los ojos cuando alguien nos habla
escuchar sin interrumpir con notificaciones
crear momentos del día sin dispositivos
Son gestos simples.
Pero emocionalmente son enormes.
Una reflexión final.
En medio de tanta tecnología, nuestro cerebro sigue necesitando algo muy antiguo y profundamente humano: ser visto,ser escuchado,ser importante para alguien.
La atención es una forma profunda de respeto… y también de amor.
Y en una época llena de pantallas, mirar a alguien a los ojos puede convertirse en uno de los actos más poderosos de conexión humana.
¡Gracias por querer aprender!
Benita Méndez











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